19 may. 2011

La Historia como Memoria por Abraham Barchilón




Toda sociedad debe tener muy presente su historia para no volver a incidir en los errores que la llevaron a vivir sus etapas grises, por no decir negras.

El viernes día 6 de mayo, de hace 320 años, es una de esas fechas que marca y deja huella en la sociedad balear, pues vino a culminar el proceso de deshumanización en el que amparándose, o mejor dicho adulterando los principios de una religión, sus rectores no sólo atentaron a los principios más elementales de la convivencia sino a lo más sagrado de la vida.

La sociedad balear supo que sus convecinos, de los que sólo les diferenciaba la creencia religiosa, vestían de gala su dignidad, aunque fuese para ser exterminados muriendo en la hoguera, por no renunciar a su fe.

El Govern Balear, conjuntamente con las organizaciones judías o afines radicadas en Palma, promovió un acto de desagravio por aquellos terribles actos, cometidos, no en una guerra, no en nombre de ninguna concepción política, sino y más terrible aun si cabe, en nombre de Dios, por la Iglesia católica española.

Hemos escuchado al Papa pedir perdón por la actuación de su iglesia en la no menos negra etapa del nazismo, pero aun no se ha pronunciado la iglesia católica española sobre su actuación en los actos a los que nos referimos.

Por ello, el acto en recuerdo de los 37 judíos y conversos del último “auto de fe”, es el mayor pronunciamiento que podemos hacer desde la sociedad civil, para que la historia sirva de memoria a la Institución que perpetró tales atrocidades y aun hoy deambula en el limbo, como si no hubieran sido sus manos las que acabaron con muchas vidas de sus conciudadanos.

En un acto sobrio, emotivo, que esperamos se institucionalice para que cada año seamos concientes de lo que, en nombre de Dios, el hombre es capaz de hacer, de cómo la institución que amparó tales ignominias, se mantiene al margen sin asumir su responsabilidad y cómo la historia nos debe valer como memoria y no adulterar la memoria para escribir la historia.

El Govern de les Illes Balears, en cuanto convocante del acto, reviste de legitimidad al recuerdo en cuanto reconocimiento público de los episodios históricos, que otros cometieron, pero que la sociedad balear repudia y asume como parte de su historia.

Abraham Barchilón es abogado y colabora en la radio ONA Mallorca

 

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