28 jun. 2013

Universos paralelos, por Jorge Rozemblum

Son muchos los que están convencidos de que así como existe una universalidad de las leyes físicas que hace que se cumplan en cualquier sitio y bajo cualquier condición, las palabras significan lo mismo en distintos idiomas y latitudes, que existe un mundo platónico de significados común a toda la humanidad. Pero quizás no sea así.
Quizás cuando en Egipto hay elecciones no triunfe la democracia. Quizás un territorio conquistado por un país, por ejemplo Jordania entre 1948 y 1967, no se considere en algunas lenguas “ocupado” militarmente y sí en caso de que Israel haya retirado su ejército y gobierno de él (como Gaza desde 2005). Puede que dos mil palestinos muertos en Siria no merezcan ser denunciados como masacre, y sí cuando unos cientos son detenidos con garantías procesales por participar o planificar atentados terroristas indiscriminados.
Pareciera que las “leyes universales” sirven para todo el universo, menos para los israelíes. Y con muy poquita imaginación, tampoco se aplicarían a los judíos. La lógica nos lleva a deducir que estos dos grupos, prácticamente solapados, viven en un universo paralelo, sometidos a leyes especiales, ajenas a la condición humana general. Eso explicaría tantas cosas: por qué han seguido siendo considerados extranjeros siglos después de afincarse en otras tierras (¿les suena Sefarad?), por qué nadie les entiende, por qué no se mezclen con los demás o justamente lo hacen para contaminarlos con su “alienidad” (una palabra tan fea como “otrosidad”). O como diría (y escribe) Antonio Gala, “algo habrán hecho” (para merecer, entre otras lindeces, el Holocausto). No es antisemitismo, podrían decirnos, es una guerra contra alienígenas.
Viene esto a cuento de la actualidad. Esta semana las fuerzas policiales españolas detenían a una serie de sospechosos de reclutar terroristas yihadistas dispuestos a morir matando indiscriminadamente, en Siria, Irak o “donde se necesite”. Entre ellos, el más importante es un terrorista juzgado, condenado y encarcelado en 2006 por planificar una masacre en los transbordadores marítimos de la península a Ceuta. Sin embargo, en 2012la Audiencia Nacionallo liberó porque los atentados no se habían planificado contra objetivos “concretos”. Es decir, como no se encontraron evidencias de a qué persona iban a asesinar, no pueden ser considerados terroristas. Por favor, la próxima vez informen a los jueces con antelación -mediante burofax- la lista de personas a eliminar con sus correspondientes DNIs.
La pregunta es muy sencilla: ¿estamos todos locos? ¿Qué es peor: la irresponsabilidad de los jueces dela Audienciapor poner en peligro a los ciudadanos liberando a estos asesinos potenciales y vocacionales, o la de los gobiernos que delimitan tanto sus acciones (temerosos de posibles consecuencias electoralistas)? De cara a las futuras víctimas, ¿qué más da? Mientras, seguimos con nuestra labor cotidiana, con la esperanza de que la desgracia no nos alcance. Pura cuestión de suerte.
Seguiremos habitando el universo occidental donde las leyes sirven para proteger más al culpable que al inocente, propiciando la corrupción con su lenguaje formal y castigando a la víctima antes que al victimario. Y mientras lo hacemos, los que hablan otro lenguaje (el del terror, el del autoritarismo, de la violencia de género, incomprensible en nuestro universo) sufrirán por los ataques de risa que les da a los pobres cuando sus abogados les comunican las resoluciones de nuestra justicia.
Shabat shalom


Jorge Rozemblum es directorde Radio Sefarad
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