26 jul. 2012

La otra "Prima de riesgo" por Abraham Barchilón


Venimos observando como, día a día o quizás minuto a minuto, toda la sociedad está pendiente de la denominada “prima de riesgo”, de esa figura de la que, hasta hace poco tiempo, nada más que los dedicados a la economía pura sabían de su existencia.

Pero hemos decidido hacer a la “Prima de riesgo” nuestra compañera diaria y quizás al comenzar el día y antes de decir buenos días, nos preguntamos ¿” y la prima….?”, pero no crean que se trata de una muestra de amor a ese familiar que en esta época estival nos visita, sino a ese fenómeno económico que todo el mundo dice que quiere combatir, como si se tratara del único problema de la sociedad.
Pero, desgraciadamente, vemos como antes y después de familiarizarnos con esa “prima”, el “riesgo”, sigue conviviendo con nosotros y lo demuestra en toda su crueldad y dureza, atacando al primer don divino: “la vida”.

Todas las religiones ponen de relieve que el eje primordial directorio de su fe es la vida, pero desgraciadamente vemos como el fanatismo, la intolerancia, ha sido y viene siendo el eje que algunos líderes religiosos inculcan a su fieles, modificando el don divino de la vida por el de la muerte.

En estas fechas recordamos el cuarenta aniversario de la masacre de los Juegos Olímpicos de Munich o uno de los más crueles atentados contra un Centro Cultural, cuyo único distintivo, de los muchos que existían, era la pertenencia de sus miembros a la confesión religiosa judía y que, tras los dieciocho años transcurridos, aun se encuentra sin que se haya juzgado a responsable alguno. La connivencia de gobiernos, jueces y la intervención política, han llevado a que los responsables del atentado de la AMIA – Argentina- aun se encuentren en el limbo, que no en el sueño de los justos, pues “éstos”, en número de ochenta y cinco, cuyas vidas fueron arrebatadas, duermen en el cielo.

Coincidiendo con la conmemoración de dichos atentados, nuestros ojos se vuelven a humedecer al conocer que siete justos más han sido igualmente masacrados en un atentado un Burgas – Bulgaria- donde, turista israelíes tomaban unos días de descanso, quizás para relajarse de las consecuencias de la “prima de riesgo” económica de sus vidas.

Pero todo esto no son casos aislados, hace falta ponerlo dentro del contexto de antisemitismos, antijudaísmo y antiisraelismo que se está fraguando en todo el mundo, pero quizás todavía más relevante, en nuestra Europa, donde los atentados de tales signos aumentan día a día. El “riego”, con o sin prima, se vuelve palpable en vida no sólo de los que profesamos las religión judía o de los que ostentan la nacionalidad israelí, sino sobre la sociedad europea en particular que aun tiene y debe tener, por los siglos de los siglos, en su memoria la gran tragedia humana que supuso la segunda guerra mundial y el nazismo.

La unión de los moviemtos nazis que resurgen, conjuntamente con los terroristas y los gobiernos que los amparan, hacen que los negacionistas proliferen y que, con nuestro dinero, paguemos parlamentos como el griego, donde la voz de los neozanis se oirá, en lugar de las que debían proponer una ley de partidos, al estilo de la española, donde los terroristas (nazis), no tengan cabida y dando por supuesto que los jueces no desvirtúen el contenido de la misma.

El valor de la “prima de riesgo” social, sube y sube, y no hemos escuchado que alguien alce su voz en defensa de la dignidad humana, del derecho a la vida, sea cual sea la religión, nacionalidad o raza a la que se pertenezca. Tomemos conciencia de que no existe banco alguno que pueda ayudar a bajar esa “prima de riesgo” y que sólo la acción de las mujeres y hombres de buena voluntad, tomando conciencia de lo que está ocurriendo, en una acción conjunta y cívica, la puede eliminar de nuestro vocabulario por no tenerla que emplear, combatiendo, denunciado y ejerciendo las acciones que correspondan ante el más mínimo acto de racismo, judeofobia o xenofobia.



Abraham Barchilón es abogado y ha sido miembro de la Comisión Permanente de la FCJE

 

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