9 ago. 2013

La civilización o el nazismo, por Abraham Barchilón

Venimos observando como, la civilización que teníamos por avanzada, ha sido un espejismo y que el devenir del tiempo nos demuestra que raras veces, por mucho que lo digamos, aprendemos de nuestros errores.

Al término de la más negra y triste época, que no sólo Europa vivió, tras la que se acuñó el lema “Perdonar, pero no Olvidar”  y de que el mundo fuera testigo de las atrocidades cometidas, es de justicia recordarlo. No sólo fueron contra el pueblo hebreo sino también contra el gitano, sin olvidar a republicanos, homosexuales o personas con alguna deficiencia psíquica u de otra índole. Tras ello, se vislumbró esa ilusión, quizás óptica,  de la paz, la tolerancia, el respeto al diferente (aunque siempre podría existir el dilema, si el diferente no era el otro).

En un mundo donde el humanismo parece haber desaparecido de la faz de la tierra, donde la cultura y la memoria histórica parecen no tener importancia ni en la nuevas generaciones, ni en las que planifican los planes educativos, o donde el mercantilismo no repara en los sentimientos para hacerse notar, no puedo por menos que dejar constancia de los hechos que están acaeciendo y cuyos autores o “cómplices”, no dudan en recurrir, para disculpar tamaño dislate, a  emitir escuetas notas de prensa y lo más lastimoso aun, retirar la publicación, sabiendo que la difusión por la avanzada tecnología, una vez que salen a la luz , nunca desaparecen totalmente.

Como antecedente de los casos que voy a reflejar, debemos citar  la Sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, que declara que el dueño de la librería filonazi “Europa”, de Barcelona, no tuvo un juicio justo y condena a nuestro país a pagarle una indemnización. Cabría preguntarles a los/las “Ilustres“magistrados/as si los más de seis millones de víctimas directas del nazismo tuvieron un juicio justo.

Centrándonos en los antecedes más recientes en nuestro país, llama poderosamente la atención que un dirigente juvenil del PP de Xátiva (Valencia), se fotografiara bajo una esvástica,  aunque después vinieran las oportunas disculpas. Pero, a mi juicio, más gravedad revisten las declaraciones del propio partido que tilda tal acto de “su error” – en referencia al dirigente juvenil –, “el de una persona joven e inexperta…”. Tras ello, habría que preguntarse si no hubiera sido más “políticamente correcto” decir, aunque quizás no lo sintiera el PP de Xátiva, que lamenta y detesta tal hecho.O aun mejor, no potenciar para el futuro dirigentes de tan bajo nivel moral y cultural.

Si analizamos el ámbito europeo, se constata como Ilías Kassidaris, diputado y portavoz del partido griego Amanecer Dorado, cuya filiación por el nazismos no es algo nuevo,  ha venido protagonizando varios escándalos en los 14 meses que lleva  ocupando su escaño, entre ellos, unas fotografías que han revelado un tatuaje poco ortodoxo para un diputado: el de la esvástica nazi compuesta por meandros griegos, uno de los símbolos históricos del país y emblema de su partido.

Pero, desafortunadamente, el problema del nazismo palpitante, no es sólo de España, ni tampoco de Europa, sino que se extiende al continente americano. La firma “Econ One”, radicada en los Ángeles (EE.UU), especializada en la asesoria empresarial,  había publicado en su Web una  instantánea del campo de concertación de Auschwitz-Birkenau, en la que reza “el trabajo os hará libres“y, debajo de ella ponían “un trabajo bien hecho es la única cosa que nos importa”. Triste ejemplo para un futuro esperanzador. Lógicamente, tras las críticas recibidas, han eliminado de su página Web tal instantánea. Y más esperpéntico aun, fueron las declaraciones de la Asesoría especializada (preferimos no saber en qué), en las que afirmaban que “no eran conscientes de que la fotografía pertenecía al campo de concentración” (¿?)

Quizás  si prestaran, al menos, la misma atención a las repercusiones económicas y laborales como a los temarios en la nueva Ley de educación, políticos, docentes y demás organizaciones, visto lo visto, incrementarían, bajo la denominación que deseen de la asignatura, los contenidos que se refieren a la Paz, la Convivencia, la Historia (para no repetirla), el respeto a la pluralidad, cuestiones como las comentadas no volverían a repetirse.

Abraham Barchilón es abogado. Artículo publicado en El Faro Digital





 

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