21 jun. 2011

La voz de los Políticos, de los indignados y ¿ la de los Ignorados? por Abraham Barchilon

He meditado muy pausadamente la oportunidad de escribir estas letras y mi particular entendimiento de “mi responsabilidad “, me ha hecho llegar a ello.

Como español, nacido en la dictadura, pero forjado en la democracia. La democracia en la que, cuando algunos de los “ultra defensores” de la misma, se resistían a enseñar su rostro, un grupo a nivel nacional, que no éramos ni políticos, ni indignados, sino deseosos de que nuestro país se insertara en la órbita europea. Cada uno, desde nuestras convicciones, contribuimos al desarrollo de la, tantas veces vitoreadas pero creo que pocas comprendida, llamada “transición política española”.

Posteriormente, vivimos como, pasábamos de un Estado Católico, es decir, de una religión oficial, a que quedara plasmado en nuestro texto constitucional, lo de “Estado Aconfesional”.

Por todo ello, entiendo la estructuración del estado, con partidos políticos, sindicatos, organizaciones profesionales, asociaciones de vecinos, etc., pero no llego a comprender la defensa de unas posiciones fuera del orden establecido, pues, ha quedado demostrado en la historia que la anarquía o “mis ideas son las mejores”, son el cauce perfecto para las dictaduras, sean de uno u otro signo.

Formo parte de los que han participado como votante en las pasadas elecciones Autonómicas, municipales y al Consell, y pensaba que nuestra Comunidad autónoma, nuestro Parlamento, etc habían alcanzado el convencimiento de la pluralidad que conforma la sociedad y, concretamente, de la diversidad religiosa de la misma. Pues bien, constato, y con mucho pesar, que la única representación religiosa en los actos políticos laicos que han tenido lugar en nuestras Instituciones, ha sido la representación de la religión católica, en la persona de su obispo.

La democracia, los slogan de gobernar para todos, no han tenido el suficiente peso especifico para si quiera, dejar constancia de la pluralidad religiosa. En tal sentido, al menos, se ha ignorado a la religión judia, cuya representación legal , la “Comunidad Judia de les Illes Balears”, ha sido marginada de tales eventos, al no haber sido oficialmente invitada.

Los políticos hacen mítines para hacerse presentes en la sociedad, los sindicatos convocan asambleas de trabajadores, los indignados irrumpen en nuestras vidas, a veces incumpliendo leyes y normas, pero ¡ y los ignorados ¡: las comunidades religiosas no católicas ¿que habrán de hacer ? para que los estamentos, como parte de las instituciones, sin perjuicio de la convicción religiosa que practique – con total libertad- el dirigente de turno, asuman que la Constitución ha definido a nuestro país como un estado aconfesional y que, desde tal punto de vista, todas y cada una de las comunidades legalmente establecidas conforman, dentro de su ámbito de actuación, parte del estado, de la autonomías, de los municipios, de los consells y como tal deben figurar, sin discriminación, en sus protocolos y en sus actos institucionales.

AbrahamBarchilon es abogado y colabora en el programa de ONA Mallorca Radio

 

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