19 nov. 2013

En homenaje a Yamín Benarroch Benzaquén



Al pronunciar el nombre de Don Yamín Benarroch en Melilla, nos descubrimos ante   un gran e ilustre hombre, persona que ha escrito en mayúsculas parte de la historia de la ciudad de Melilla.
  Yamin A. Benarroch Benzaquén  fue una persona que supo elevar hasta el cenit las mejores cualidades humanas. Gran filántropo, comerciante y de reconocida piedad religiosa,  fue ejemplo de la participación Judía en la vida cultural y política de nuestra ciudad.
  Nació en la ciudad de Tetuán en el año 1882, trasladándose muy joven a Melilla, junto a su padre y su hermano,  dedicándose al comercio de material militar y toda clase de uniformes; se vivía por entonces  una época bélica con el país vecino, siendo muy preciado este material, convirtiéndose  muy pronto en los proveedores oficiales del Ejército.
 Dejando a un lado lo profesional, si nos adentramos en su dedicación, de forma altruista y con gran desvelo por la Comunidad Israelita de Melilla, comprobamos su preocupación por los problemas y situación de sus correligionarios llegados desde Marruecos, la mayoría en precaria situación económica.
Es difícil destacar una de sus muchas cualidades y virtudes, pero si tuviéramos que nombrar una seria como ejemplo de persona caritativa. Haciendo gala del versículo (DET.7,XV) “no endurezcas tu corazón , ni cerraras la mano a tu hermano pobre”. Era tanto su grado de compromiso que en su boda sentó a varios cientos de personas muy humildes, sin diferencia religiosa a su mesa. Pero el broche de oro fue la construcción de una calle en el Barrio Hebreo, cediéndola a las familias judías que vivían en condiciones míseras, para que en un plazo de 10 años pagaran un precio simbólico para tener en propiedad la vivienda. Durante este tiempo D. Yamin Benarroch se hizo cargo del mantenimiento de estas casas durante estos años, dejando reservada para ello una casa para el Rabino y una como comercio.
Su nombre aparece en todas las listas de donaciones y suscripciones populares y como reconocimiento a la labor humanitaria
    Su fama como persona de bien y su elevado nivel económico y social, le hizo ocupar varios cargos, entre ellos el de adjunto hebreo del tribunal Municipal. En 1927 fue  nombrado vocal civil de la Junta Municipal de Melilla, y años más tarde, en 1933 nombrado vocal de la          Junta de Asociación de caridad ocupando el cargo de director. A su vez formó parte  de la  comisión para homenajear  al Ejército de África, siendo  muy importante su aportación económica a este evento.
 Desde 1924 a 1930 fue el máximo representante de la Comunidad Israelita de Melilla, años de mucha actividad llevando a cabo proyectos de gran envergadura, como la creación del  Colegio Hispano-Israelita.
Pero quizás el reconocimiento a esta labor de ayuda a los judíos, se vio recompensada en el año  1932, al ser inscrito en el libro de oro de KKL, donde se encuentran los judíos a nivel mundial que se han distinguido notablemente.
 Como reconocimiento  a la memoria de su padre, llevó a cabo la construcción de la Sinagoga Or Zaruah contratando para ello al arquitecto Enrique Nieto, siendo considerada una de las más bellas sinagogas  de Europa y por supuesto la más bonita de España, para orgullo de todos los  melillenses.
 Por todo el bien que hizo, numerosos melillenses elevaron al gobierno Español, el reconocimiento a la labor de todos estos años, no cayendo en saco roto concediéndosele la  Gran Cruz de Beneficencia, que  resulto ser una bella  medalla de platino rodeada de diamantes regalada por suscripción popular.
No fue el único reconocimiento, además se le condecoró con la “Medalla de la Paz”,  por su ofrecimiento  de mantas, locales , medicinas y cuanto era necesario para atender a los soldados heridos durante los hechos ocurridos en Julio de 1921 en la ciudad de Melilla.
A  mediados de siglo, tras caer enfermo, se traslada a Barcelona  para ser intervenido, pero su cuerpo no volvió a Melilla, aunque sus obras y lo más importante, su buen nombre quedaron en esta ciudad como ejemplo de melillense.
En 1997, en reconocimiento a este gran hombre y ciudadano, la Ciudad Autónoma de Melilla, siendo su presidente el Excmo. Sr. Ignacio Velázquez,  inaugura en su nombre la  plaza de D. Yamín Benarroch (antigua plaza de Estopiñán) a la vez que se descubre  un monolito para tener latente la vida de este filántropo que  dedicó su vida a esta ciudad. A dicho emotivo acto asistieron su hijo Aquiba y sus nietos que actualmente residen en Venezuela.
     
Bibliografía utilizada:
Los Judíos de Melilla de Jesús F. Salafranca Ortega.
El Telegrama del Rif
Revista ACKROS  Nº 11, Salvador Gallego Aranda

Archivo General de Melilla

Por María Elena Fernández Díaz (Historiadora y Directora del Proyecto SEFAMEL)
Mordejay Guahnich Bitán (Presidente de Mem Guímel)

 

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