15 nov. 2013

¡Apadrine un terrorista palestino!, por Jorge Rozemblum

De todos es sabido que una partida de los presupuestos de España se destina a ayudar económicamente a la Autoridad Nacional Palestina. Lo asombroso del caso es que los propios funcionarios que la gestionan desconocen a qué se destinan esas generosas donaciones: por ejemplo, a pagar “sueldos” de casi dos mil dólares al mes a asesinos terroristas, juzgados y encarcelados.
Esta situación es bien conocida para Israel e incluso para los periodistas de la prensa española instalados cómodamente en el “frente de guerra” de Tel-Aviv, aunque en vez de contarla prefieren hablar de las penurias de los palestinos y cuánto sufren los recortes de presupuestos de ayuda exterior de nuestro país, que han llevado a drásticas reducciones, de 120 millones de euros anuales en 2009 a sólo 17 actualmente. Por comparación, para la ayuda a todas las catástrofes naturales como la que acaba de asolar Filipinas, el presupuesto anual es prácticamente el mismo.
Pero lo realmente indignante no son las cantidades, sino a qué se destinan. La Autoridad Nacional Palestina ha promulgado una “ley del prisionero” (incluso tienen un ministro dedicado exclusivamente a estas labores) que reparte el botín entre los reclusos según la pena a la que están condenados: a mayor condena, mayor retribución. Pero no piensen que el dinero de nuestro avance científico o nuestras pensiones se despilfarra: sólo tienen derecho a esta “prestación social” aquellos detenidos por crímenes de sangre contra Israel: ni ladrones ni rateros comunes. Es un privilegio exclusivo de los terroristas.
La ecuación es la siguiente: cuantas más víctimas produce un acto terrorista, mayor la condena de los tribunales israelíes y, consecuentemente, mayor el salario que les pagamos (perdonen que use la primera persona del plural, pero es que sale de NUESTROS bolsillos). Tarifas del rativ (que así se llama en árabe este subsidio a la muerte): de uno a tres años, casi 400 dólares al mes; de tres a cinco años, 560 mensuales (más que un salario medio por trabajar de verdad en Cisjordania); si le caen de 10 a 15 primaveras, se puede mandar a la familia de vacaciones al extranjero (¿a España?), ya que se cobran 1.690 dólares al mes; y si eres de la élite de los que cometieron los actos más cruentos contra civiles, te tocan casi dos mil. A ello hay que sumar una “beca” especial del presidente Abbás a los prisioneros que se afilian a su partido y que por ello perciben además cada mes 238 dólares, más otros 71 si están casados y 12 más por cada hijo.
Al menos, la Autoridad Nacional Palestina podría tener el detalle de mandarnos una foto y una cartita del terrorista al que estamos apadrinando para poner en la mesita del salón, junto a la orden de desahucio del banco.
Shabat shalom

Jorge Rozemblum es director de Radio Sefarad

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